Los obstáculos de López Obrador

Los obstáculos de López Obrador

mayo 15, 2018 Off By RojiCorp

Si hay algún candidato en México, proclive a allegarse carga adicional en cada campaña, aun a costa de perder, ese es Andrés Manuel López Obrador.

El hecho de que hasta el momento sea el puntero en las encuestas, no significa que las tenga todas consigo. Desde los dos anteriores procesos electorales para la Presidencia de la República, el entonces candidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD), ha dado muestras de incongruencia e intolerancia, debido a sus desaciertos en sus propuestas e inmediatas retractaciones, descalificando a todo aquel que no comulgue con sus ideales, catalogándolos como parte de la mafia del poder, término que le da a quienes pertenezcan al partido gobernante.

Cuando la primera contienda de López Obrador, el Presidente Vicente Fox Quezada, emanado del Partido Acción Nacional fue víctima de sus desplantes al exclamarle ¡ya cállate chachalaca!, ocasionando que la alta diferencia de preferencia electoral, decayera notablemente a grado tal de perder ante Felipe Calderón Hinojosa; proclamándose presidente legítimo itinerante, sin demostrar la procedencia de los recursos económicos para realizar giras por el país.

Aunado, los actos de corrupción de sus correligionarios colaboradores en el gobierno de la Ciudad de México, René Bejarano, Carlos Ímaz, y Ponce, impactó también en su carrera política, pues de ellos únicamente se concretó a decir que se realizó un complot, lo que se sumó a su derrota ante el actual gobernante Enrique Peña Nieto; corrupciones que observó en destacados militantes en el resto del país, motivando dejar el PRD y conformar el partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), del cual previo a este proceso, jamás ha explicado el destino de los doce millones de pesos que recibió como prerrogativas del ahora Instituto Nacional Electoral, de ahí que se cuestione durante ese tiempo ¿de qué ha vivido él y sus hijos? en los que ha delegado la conducción del partido.

En esta ocasión, no ha variado su forma de propuestas ocurrentes, aun cuando se retracte o corrija: ha dicho entre otras cosas, que de ganar la presidencia, regresará la Constitución a su texto original, acaso, pensará ¿eliminar la equidad de género y otros logros?; bajará los impuestos, sin aclarar ¿cómo recaudará fondos para obra pública?; entregará apoyo económico a los jóvenes sin empleo, es decir un seguro a falta de oficio, lo que propiciará la falta de motivación para que se incorporen a la planta productiva; dará marcha atrás a la reforma educativa, que equivale a que el magisterio tienda a no superarse como acostumbra!; propondrá una ley de amnistía, sin tomar en cuenta a las víctimas y ofendidos del delito, menos la reparación del daño, ¡volviendo a la constante impunidad!.

Ahora bien, si la creación de Morena ha significado la mejor empresa de López Obrador, ello justifica su manejo discrecional, pues no solo la presidió hasta antes de su registro, sino que al interior para su operatividad ha delegado funciones a sus hijos José Ramón, Andrés Manuel y Gonzalo Alonso López Beltrán, también a familiares y amigos cercanos, quienes han decidido las candidaturas aun de desconocidos o impopulares, bajo criterios de amistad, capital político, por conveniencia partidaria y hasta por razones de confrontación institucional.

De estos últimos, por sus antecedentes sorprenden que se incorporen para candidatos a senadores, a Napoleón Gómez Urrutia, ex Secretario del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos, Siderúrgicos y Similares de la República Mexicana, acusado de millonario fraude, actualmente prófugo, radicado en Canada; Nestora Salgado García, conocida como la comandante comunitaria de Olinalá, detenida al violar garantías al doctor Armando Patrón Jiménez, Síndico Procurador en funciones, quien no obstante el fuero, lo encerró acusándolo de abigeato junto con otros que tenían ganado en su poder; candidatos ambos a ese escaño que no realizan campaña dada la situación legal del primero; en tanto que Nestora, argumenta que no hay condiciones para venir; bajo esos pretextos ¿podrán continuar sus candidaturas?; en tanto que Félix Salgado Macedonio, ex senador hizo fama porque en la Ciudad de México, pretendió golpear a los policías que lo detuvieron manejando en estado alcohólico; aunado que al terminar su mandato como Presidente Municipal de Acapulco por el PRD, perdió ese municipio que ganó el PRI.

No se omite mencionar que entre otros lastres, como candidato a diputado federal, se encuentra el doctor Manuel Mireles, representante de las autodefensas en el Estado de Michoacán, quien por las armas que portaba, fue acusado por delito del fuero federal; pero esa libertad, como a Nestora, no los reivindican, pues de alguna forma, aun con el beneficio de la duda, el actuar en ambos, socialmente no los exonera de haber quebrantado el orden social, del que López Obrador se jacta querer restablecer, aun cuando ha sido evidente que también sus formas de lucha han sido las marchas, plantones y desorden público, con las tomas de calles y plazas.

De ahí que se reflexione respecto a que si bien los que se precian de dirigir la administración pública del país, han menoscabado este, habiendo estudiado en las mejores universidades del extranjero, en tiempo ordinario, aun con doctorados; que se espera de Andrés Manuel López Obrador que la realizó en catorce años, sin hablar algún idioma extranjero, que aunque no es requisito para tan alto cargo, pero debe ser ejemplo nacional de sus gobernados.

Quizá, solo así se explique, el por qué al final del primer debate, faltó a las más elementales reglas de cortesía y protocolo, tanto para sus pares como a sus anfitriones, pues se retiró en silencio, cabizbajo, meditabundo, sin despedirse; no tanto por el orgullo de encabezar las encuestas, sino como preludio a la soberbia que le caracterizará en caso de ganar la presidencia.

 

Opinión Ciudadana

Por Justo Cortés.