LOS EXTREMOS DE AMLO

LOS EXTREMOS DE AMLO

junio 26, 2018 Off By

El tres veces candidato a la presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador, a seis días de la jornada electoral, parece ser que está más empeñado en conservar actitudes intransigentes, que moderar sus posturas equivocadas.

Con la comodidad que le brinda su plataforma de confort, al encabezar las preferencias electorales, López Obrador, permanece también incólume en seguir en una actitud pendenciera, intransigente y avasalladora, tanto con sus adversarios políticos, como con los partidos, grupos y sectores que no comulgan con su forma de pensar y actuar.

Desde el “¡cállate chachalaca!”, que lanzó al incongruente expresidente Vicente Fox, pasando por el encabezamiento de tomas de la plaza de la Constitución y de la Avenida Paseo de la Reforma en la hoy Ciudad de México; transitó sin gloria, pero sí con pena, en el Primer Debate, pues fue muy notorio que además de que nada nuevo aportó, se dedicó a seguir denostando a todo aquello que no va en el mismo sentido que él, pero sobre todo, al final de ese evento, sin despedirse, como toda regla de urbanidad y decencia aconseja, se retiró primero en silencio, sin reparar en protocolo alguno, enviando con ello un mensaje de desdén e intolerancia como es su estilo, cuando se siente agredido.

En el segundo debate, llamó más la atención no tanto sus respuestas o planteamientos, sino la actitud cursi de aparentar cuidar más su cartera, ante un imperturbable Ricardo Anaya, quien no se inmutó, quizá debido a la preparación aún psicológica de estar alerta ante cualquier reacción de su interlocutor, por más sutil que parezca; incluso el de llegar éste al extremo de exclamar adjetivos en secuencia como “Riquí, Riquín, Canallín”, que si bien fueron quizá insultos, dejaron entrever la facilidad con que su emisor es capaz de denostar públicamente a su par; esto es, a quien como él, busca también dirigir los destinos del país.

En el tercer debate, nada nuevo aportó; en cambio, continuó con el mutis y silencio que le caracteriza, ante la imposibilidad de tener argumentos o noción del tema a tratar, reiterando sus trilladas frases: mafia del poder; corruptos; estafa maestra.

No obstante esos desaciertos, que bien pueden pasar a segundo término dado el trato coloquial que AMLO prodiga sin autorización alguna siguiendo sin control para detenerse, ya que en esos eventos sus contendientes no han sido recíprocos; trasciende sobremanera las posturas que ha adoptado respecto a decisiones relevantes que impactan a la sociedad y quizá probablemente a su campaña, surgidos tal vez en su cuarto de guerra, de sus asesores, o de él mismo; y por qué no?, hasta de los grupos de poder y de presión, con quienes para lograr su meta ha hecho también alianzas, como él lo ha dicho: “para sumar”.

De esto último, se destaca que López Obrador, ha reiterado la idea de que una vez que sea Presidente, emitirá una Ley de Amnistía para delincuentes, sean estos de delitos graves o delincuencia organizada; es decir, los que más daño ocasionan a la sociedad, sin ocuparse de los de menor rango, o sea, los de la delincuencia común, menos dañinos -valga el término-; tampoco alude si con dicha Ley se marginará a la víctima y al ofendido del delito, sus denuncias, su ánimo de castigar al delincuente; sin soslayar lo referente al pago de la reparación del daño; si eso equivaldrá a impunidad delincuencial, habida cuenta de que de cada 100 delitos, se denuncian 30, de estos, solo 10 agentes activos son detenidos, de los cuales a 3 se les dicta sentencia condenatoria; y finalmente, si pertenecen a grupos delictivos, serán amnistiados, según la propuesta obradorista.

Además, ha dejado entrever que no solo estará a favor de exonerar a delincuentes, sino también ha tenido la intransigencia de incorporar a personajes con antecedentes si no penales, si legales.

En su equipo cercano, está el conocido hombre de los fajos de billetes en ligas René Bejarano; el adquirente del 20% por contratación de obras Carlos Imáz; su ex secretario de finanzas Gustavo Ponce Meléndez, quien estuvo diez años en prisión por haber dispuesto recursos; todos cuando fue Jefe de Gobierno en el antes Distrito Federal, de lo cual sin recato alguno pregona la honestidad; como un preámbulo de que los que delinquen, pueden ser reutilizables en beneficio de su benefactor.

Así, en su campaña, a cargos de elección popular promueve, fomenta e impulsa el arribo de Napoleón Gómez Urrutia, ex dirigente de mineros, prófugo exiliado en Canadá por millonario fraude al gremio; de Félix Salgado Macedonio, ex senador por Guerrero, que en ese cargo en la Ciudad de México, golpeó a policías que lo detuvieron por manejar en estado alcohólico; además que al final de su administración como Presidente Municipal de Acapulco por el PRD, perdió ese municipio ante el PRI; de Nestora Salgado, pese a su doble nacionalidad candidata a Senadora, famosa como la excomandante de la policía comunitaria de Olinalá, Guerrero, quien fue detenida por violar garantías al doctor Armando Patrón Jiménez, entonces Síndico Procurador en ese municipio, no obstante el fuero, lo detuvo y encerró acusándolo de abigeato con otros que llevaban ganado; -por cierto, el cinco de mayo de este año, la Comisión de Gobernación de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, aprobó un punto de acuerdo para exhortar a la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) que garantice “la reparación de daños a las víctimas de Nestora Salgado”.

La candidatura también del doctor José Manuel Mireles, dirigente de la Policía Comunitaria en Michoacán; que al igual que Nestora, bajo esa bandera fueron procesados y resueltas su libertad sin dictarse sentencias condenatorias; lo que no significa que estén juzgados por el delito de que fueron acusados; pudiendo ser susceptibles de continuarse sus respectivos procesos que fueron recurribles, ya que delinquieron portando armas y saben manejarlas. Es esa la clase de representantes populares, que AMLO quiere dentro de las cámaras legislativas?.

Sumado a que impulsa a cargo de elección popular en la Ciudad de México, a su relevo en el partido Yeidckol Polevnsky, quien no obstante haber cambiado tres veces su nombre, como senadora con licencia enfrenta cuestionamientos de exagerados gastos personales de cientos de miles de pesos mensuales, con cargo al presupuesto de la Cámara.

En ese panorama, el partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), formado por AMLO como plataforma electoral, del cual se le ha preguntado que explique el gasto del subsidio para estas elecciones, de doce millones de pesos que recibió como prerrogativas Instituto Nacional Electoral, sin que haya respuesta alguna, hacen de su candidato impune a la transparencia que debe caracterizar a todo instituto político, como ente de interés público.

Sin embargo la opacidad en ese renglón hace que su creador deposite en sus hijos José Ramón, Andrés Manuel y Gonzalo Alonso López Beltrán, la delegación de funciones y mando, siendo cuestionados sobre su manejo; pues estos tienen preponderantemente poder de decisión al interior, junto con otros familiares y amigos, al grado de decidir las candidaturas de manera discrecional, las que por errores en las designaciones en varios municipios y estados, ha ocasionado que el PT no vaya en coalición con MORENA.

Sin embargo, aun cuando se le sigue señalando a López Obrador sobre su inclinación por auspiciar los movimientos que desquician a la sociedad, nuevamente ha optado por reiterar su simpatía a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), caracterizado por ser el movimiento radical del magisterio; ampliando su oferta clientelar a todos los maestros, afirmándoles que de ganar la Presidencia, dará marcha atrás a la Reforma Educativa; ofrecimiento por cierto irracional, puesto que México está catalogado entre los últimos lugares en nivel educativo.

Propuesta esa, que en el caso no es extraño, ya que entre otras ocurrencias al inicio de su campaña afirmó que regresará la Constitución a su texto original, lo que evidentemente al analizar lo que ello implica, deja claro que no fue casualidad que concluyera su carrera en catorce años, no de estudio, sino de permanencia en esas aulas; de ahí su repulsa de acudir a Universidades para dialogar.

Proclive también a confrontarse si razón alguna, con el sector empresarial en Hidalgo, al preguntarle la prensa, qué haría si algunos de los empresarios a los que días antes llamó rapaces, le pidieran disculpas por llamarles “traficantes de influencias”, no se retractó; al contrario, dijo que de todo ello tenía pruebas, porque “no acusaba en falso”.

Por ello, ante la falta de capacidad de debate, de reflexión, de propuesta, para el aludido sin despeinarse de su zona de confort, ante todo señalamiento que no sea afín con sus ideas –que no ideales-, los catalogue entre otros adjetivos, como parte de la mafia del poder, que suele endilgar de manera molesto y con enojo, a quienes pertenecen al partido gobernante.

De esa forma, ante los extremos de Andrés Manuel López Obrador, quien para lo que viene, ya entrena ambiente intolerante, no vaya ocurrir como sucedió en Bolivia con Evo Morales, quien en su cuarto mandato en una aspiración de reelección indefinida, como Presidente, acudió a jugar fut bol con sus amigos de antaño; sin embargo, dada la naturaleza de ese deporte, por un roce ligero de uno de los jugadores que apenas lo hizo tambalear, lo agarró a golpes hasta tirarlo al suelo, sin que el caído pudiera encararlo, por la razón de que el agresor ¡es su mandatario!.

Opinión ciudadana 

Por Justo Cortés